7 diciembre, 2009
El mundo “se las juega” en la Cumbre de Copenhague
Actualidad, Ciencia y Ambiente, Economía y Política, Internacionales Comentarios (0)
Comunicas.- Los habituales discursos, esta vez menos protocolares y más concretos, dieron la arrancada de la Conferencia de las Partes de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP 15), que se extenderá hasta el viernes 18 de diciembre.
Si puede considerarse una buena noticia, ya son 105 los jefes de Estado o de Gobierno que confirmaron su participación en el evento, ante la presión internacional y la gravedad del calentamiento global de la atmósfera.
La pregunta que domina la cumbre, excedida de 15 mil a 34 mil personas acreditadas y con problemas de logística para la prensa, apunta hacia si se darán declaraciones de intención o predominará la voluntad real de responder a los desafíos del clima.
En la fecha, 56 diarios de 15 países, entre ellos Le Monde, de Francia, publicaron grandes editoriales en los cuales demandan a los ricos "meter las manos generosamente en sus monederos", y también a las naciones en vías de desarrollo, a mostrarse unidos.
Si hay un objetivo ahora de justicia social, mirando con honestidad al porvenir de la humanidad, debe ser inclusivo y preciso en una Declaración de Copenhague, apuntó el cotidiano francés.
La COP 15 fue inaugurada en el plenario Tycho Brahe del palacio de congresos Bella Center de esta capital, con palabras del primer ministro danés, Lars Loeke Rasmussen, y del secretario de la ONU sobre cambio climático, Yvo de Boer.
"Estamos en una conferencia depositaria de las esperanzas de la humanidad en las próximas dos semanas", sentenció Rasmussen en su intervención.
De Boer repitió sus conceptos expresados la víspera en rueda de prensa, al recalcar que los gobiernos deben acordar acciones en tres campos.
Son ellos implementación rápida y efectiva en torno al calentamiento global; compromisos ambiciosos para limitar y cortar emisiones, y una visión compartida a largo plazo para bajar las emisiones de CO2.
Con amenazas tan inminentes como el deshielo en las cimas del Himalaya y las fatales consecuencias para mil 300 millones de asiáticos, las ONGs aparecen en Copenhague como una suerte de grupos fiscalizadores y dudosos de la actitud de los políticos.
En presencia además de la presidenta de la COP 15, Connie Hedegaard, y el director científico de las Naciones Unidas sobre el clima, Rajendra Pachauri, se proyectó un documental que alerta sobre las catástrofes que amenazan al planeta.
Ante los mil 200 delegados de 192 países que tomaron parte en la ceremonia, el material fílmico muestra a una niña que duerme junto a su oso de peluche. Al despertar se encuentra en un paisaje desértico, antes de ser arrollada por un oleaje desencadenado.
A continuación aparecen el ex arzobispo sudafricano Desmond Tutu y el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, quienes llaman a concluir un acuerdo ambicioso para evitar que el mundo sea presa de ese tipo de catástrofes, reseñó Prensa Latina.
La situación de América Latina
Si bien el éxito es posible, el fracaso también. Y entre un extremo y otro, dos semanas de arduas negociaciones durante las que los países expondrán intereses muchas veces encontrados en nombre del bien común.
Pero, ¿qué tanto afecta a América Latina lo que suceda en Copenhague?
Aunque la gran mayoría de los países de la región no se cuentan entre los más influyentes en las negociaciones, Latinoamérica tiene mucho que ganar o perder en Copenhague.
En primer lugar está la cantidad de dinero que se pondrá al alcance de los países de la región para ayudarlos a luchar contra el cambio climático.
América Latina sólo es responsable del 12% de las emisiones mundiales de gases de invernadero, pero es muy vulnerable al impacto del calentamiento global.
Por ello, las discusiones de Copenhague sobre la Reducción de Emisiones Derivadas de la Deforestación y la Degradación Forestal (REDD, por sus siglas en inglés) son tan importantes para la región.
Brasil, Perú y otros países se encuentran en el centro de las negociaciones sobre la mejor manera de financiar proyectos que permitan dejar los bosques intactos y reduzcan las emisiones de CO2 que proceden de ellos. Las posibilidades van desde la financiación a través de mercados privados o a través de los gobiernos occidentales.
Por otro lado, algunos países Latinoamericanos se cuentan entre los pioneros en el tema de protección medioambiental. Costa Rica está intentando llegar a absorber la misma cantidad de CO2 que emite. Brasil y México ya han establecido objetivos voluntarios para recortar sus emisiones de gases de invernadero. Perú se marcó como objetivo una tasa cero de deforestación.
Muy preocupados
Argentina, México y Brasil protagonizarán los debates sobre cómo transferir tecnologías verdes y proyectos de energías renovables desde los países ricos a los países en desarrollo, otra de las cuestiones centrales de las conversaciones de Copenhague.
Pero, ¿les importa a los latinoamericanos el cambio climático? Encuestas de opinión recientes muestran que la población de la región está más preocupada por este asunto que la de otras partes del mundo.
De este modo, existe una presión creciente sobre los gobiernos para que se hagan escuchar en aspectos clave de las negociaciones, como la adaptación de la financiación a los nuevos problemas climáticos, la transferencia de tecnología y la conservación de la selva.
Con información de ABN y BBC
Foto: archivo




