“La sociedad tiene que plantearse otro concepto de hacer economía”, entrevista a Luis Delgado

Comunicas.- Luis Delgado es un carismático caraqueño que ha dedicado la mayor parte de su vida a una convicción: luchar por el cooperativismo, por la economía democrática.


| Entrevista por Juan Perfetti / Fotografía Angel Sifontes


Habla tranquilo, pero con sensatez, no le gusta llamar mucho la atención, a pesar de haber afrontado grandes retos en la Organización Internacional del Trabajo (OIT), presidir la Sunacoop en los años 70, y transformar el Fondo de Cooperación y Financiamiento de empresas asociativas (Foncofin) del estado Venezolano.  Más de 40 años de trabajo en Venezuela y Latinoamérica, mucha constancia, coraje y solidaridad, han labrado su temple.

Estudió filosofía, economía y sociología, y luego se especializó en planificación para el desarrollo. Su primera experiencia en el mundo de la “economía solidaria” fue con la Organización Comunitaria de los Marginados (OCM), una fundación comunal de finales de los años 60.

En el año 2000 funda, junto con un grupo de personas de larga trayectoria, la cooperativa Gestión Participativa, cuyo objetivo principal (y lema) es “ir construyendo, aquí y ahora, desde nosotros la sociedad solidaria por la que luchamos”. A finales de 2009  Gestión Participativa trabajó en conjunto con la Alianza  Cooperativa Internacional (ACI) en la realización de un diagnóstico del modelo económico cooperativo en Venezuela.

Una «fuerza viva transformadora«

Con respecto a este modelo económico Delgado considera que tanto para él, como para el movimiento en general, el cooperativismo es una “opción política transformadora”, trabajar en ello es “construir una fuerza viva” en donde se desarrolle una “cultura distinta, una fuerza económica y social que nos muestre a todos como en concreto puede ser la sociedad por la que estamos luchando”.

Considera que una de las “líneas estratégicas” más importantes con respecto al cooperativismo es que la “economía solidaria” se enfoque en el campo energético.

Si en Venezuela, “un país que tiene gas, petróleo, agua, un país donde la economía gira entorno a la energía”, no se desarrolla la economía solidaria en el sector energético, ésta seguirá siendo una “economía de los chiquitos,  de los minimizados”.


Una autentica alianza, la «transformación de empresas»

Para lograr llegar al sector energético Delgado considera que la opción más efectiva es la “transformación de empresas”. Es decir, una “auténtica” alianza entre las empresas públicas, las mercantiles y las empresas cooperativas.

Delgado asegura que la “transformación de empresas”  se da cuando una empresa mercantil o pública aporta la tecnología o el capital, pero el trabajo y el conocimiento es aportado por los trabajadores organizados en una empresa cooperativa. En vez de ser sólo empleados.

En el sistema tradicional los empleados venden su trabajo como mercancia a las empresas en una relación negativa de dependencia. Entonces la norma para “protegerse de esos gigantes” que son el Estado y los capitalistas, se crean los sindicatos, pero bajo la lógica de la confrontación: “todo lo que gana el sindicato, la empresa lo ve como una pérdida. Todo lo que gana la empresa es visto como explotación por los trabajadores”. Una confrontación permanente.

Para Delgado lo ideal es trabajar en una relación donde la empresa reconoce el aporte de los trabajadores como un factor de producción autónomo.

De esta forma él considera, por ejemplo, que una empresa donde el transporte sea un servicio autónomo al cual se le destina el 20% de los ingresos, si se duplica la producción se duplicará el ingreso de todos, en una “verdadera alianza”.

Con este concepto la cooperativa Gestión Participativa ha estado trabajando años, y aunque por “mil problemas culturales” ha costado bastante que efectivamente la empresa mercantil o pública acepte el trabajo autónomo, han logrado resultados positivos.

La empresa capitalista estatal

Delgado considera que desarrollar este esquema de trabajo es la opción ideal con las empresas del Estado, y es enfático al asegurar que si no hay transformación en ese sentido “lo que mantendremos es una empresa capitalista estatal, que podrán llamar socialista, pero que en realidad es lo mismo, una empresa de capital con trabajadores dependientes que venden su trabajo”.

Menciona específicamente a la empresa estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), y asegura que la solución no cree que sea convertirla en cooperativa -porque es de todos los venezolanos- pero sí formar una cogestión en alianza tal como la ha planteado. “Apuntamos a la importancia de la consolidación en la energía de la economía solidaria” con procesos de educación vivencial.

«Educación vivencial»

En esa misma línea considera Delgado que otro de los enfoques que se deben desarrollar con el cooperativismo es la educación, donde considera como concepto ideal la “educación vivencial”: una “escuela vivencial de la solidaridad”. Por ejemplo Delgado menciona a la Cooperativa Comunicas, la cual según él, al ser un medio de comunicación, podría al mismo tiempo convertirse en una escuela donde comunicadores sociales aprendan a desarrollar o trabajar en un medio con las mismas caracteristicas. De esta misma  forma considera que se podría desarrollar la educación en cooperativas de transporte, alimentos, distribución, etc.

En Gestión Participativa ofrecen un diplomado con respaldo universitario, que realizan dentro de las empresas, y donde más de 600 personas se han graduado.

El «fenómeno Chávez» y el cooperativismo

Con relación al fenómeno político de Chávez y su relación con el cooperativismo, Delgado asegura que desde que el actual Presidente era candidato lo invitaron a analizar los temas de la economía solidaria. “En el 98 tuvimos una conversación muy interesantre con Chávez y su comando de campaña, le presentamos unos videos y se impactó de lo que podía ser el cooperativismo”.

Durante los primeros años del gobierno de Chávez, asegura Delgado, se realizaron grandes esfuerzos para que el tema estuviese planteado en el plan de gobierno. Su primer enfoque fue en la constituyente, donde “trabajaron como si hubieran sido electos” en la Asamblea Nacional. Luego pasaron a trabajar por la Ley Especial de Cooperativas.

Después de trabajar por un año en la ley, coordinaron con el actual Ministro de Finanzas, Jorge Giordani, pero se creó una “complicación” al aparecer una propuesta de la Sunacoop, “que era la misma planteada por la Alianza para el Progreso”, con pocas variantes de la ley presente en la constitución del 66. La “complicación” se basaba principalmente en que la propuesta entregada por los cooperativistas eliminaba la figura de la Sunacoop, el otro proponente. Luego de muchas negociaciones se logró que el primer bloque de la ley fuera “de los cooperativistas», y el segundo bloque «de la Sunacoop”.

Para Luis Delgado la relación entre el cooperativismo y el gobierno  ha pasado por tres etapas. Primero hubo un impulso que culmina con la publicación de la ley cooperativa en el 2001.

En la segunda etapa se hace un “llamado” a constituir cooperativas desde los altos dirigentes del gobierno, en especial Chávez.

Luego, coincidentemente con las “misiones sociales”, se realizan programas especiales para financiar y promover el cooperativismo, donde se pasa de un “apoyo moral” a algo mucho más organizado a través de misiones como “Vuelvan Caras” e instituciones como el INCE.

El «fracaso» es de la forma de promoverlo, no del cooperativismo

Luis Delgado considera que ese momento es clave para entender la evolución del cooperativismo en los últimos años, ya que la promoción se hizo “sin entender ni conocer lo que es el cooperativismo”. Se desvirtuó la motivación a constituir cooperativas sólo por el aspecto financiero, “cuando lo que tiene que haber es un grupo solidario y comprometido”.

Otro “error” considerado por Delgado en la promoción del Estado hacia el cooperativismo, fue que los encargados de promoverlo “no eran cooperativistas”. Personas sin criterio cooperativista que eran evaluadas según la cantidad de cooperativas que lograban constituir. Que proponían un estatuto “nefasto” de la “democracia representativa”, sin normas de trabajo, “hechos para la tercerización”. “Lo grave del modelo de Estatuto para un gobierno que propone el socialismo es que plantea un modelo de gestión capitalista, lo que plantea el cooperativismo Norte Americano”.

Como es sabido en la opinión pública, a partir del año 2008 Chávez y el gobierno venezolano cambia la política hacia el cooperativismo. De hecho el “día del niño” del año 2008 Chávez afirmó públicamente en su programa “Aló Presidente” que el cooperativismo no era socialismo, y que era un «instrumento del capitalismo». Ante esto Delgado considera que quizás la evaluación fue muy “cruda”. Chávez evaluó que el cooperativismo “no funcionaba”, que “había una corrupción enorme”, que las cooperativas estaban integradas por “puros cogollos”, que no había un compromiso real. Pero se pregunta Delgado: ¿el fracaso es por el cooperativismo o por cómo se promovió?

Según Delgado, a partir de ese momento, hubo un “deslinde” entre el concepto del Socialismo del Siglo XXI y el cooperativismo. Para él es un error que se relacione el cooperativismo con el capitalismo, y considera esto como un «mal cálculo”.

“Tu no puedes decirle a la población que cree cooperativas, darle recursos, apoyarlos, y luego -a los 2 años- le dices que el cooperativismo es un instrumento del capitalismo”. Desde el punto de vista de la relación del gobierno con la población se pueden dar varias lecturas, asegura Delgado. “¿Cómo se cambia una seña así?, habría que tener un pensamiento muy acrítico para decir ahora no soy cooperativista, soy otra cosa”.

Delgado cree que esto “disminuye” la credibilidad del Gobierno y crea “confusiones” en los que apoyan el cooperativismo.

Venezuela, a pesar de todo, pasó a ser el país con mas cooperativas activas


Con relación al “diagnóstico” del cooperativismo realizado por Gestión Participativa y la ACI, Delgado asegura que uno de los resultados de la investigación es “reflejar lo que realmente es el cooperativismo”. “Tratamos de demostrar la importancia del cooperativismo, y así aplicar políticas estatales, en las comunidades y en el mismo movimiento”.

“A pesar de todo lo negativo, Venezuela pasó a ser el país con más cooperativas activas en toda América Latina. Sesenta mil”, enfatiza Delgado.

De igual forma Delgado reprocha que haya 60 mil empresas cooperativas “chapoteando” dispersas, y considera que “como movimiento” hay que tratar de “integrar y reforzar” ese proceso asociativo.

Delgado asegura que según el informe de Gestión Participativa el mayor grupo de cooperativas activas son las “espontáneas” (27 mil), y lo “interesante” de esto es que son exitosas sin estar relacionadas con el gobierno. Cooperativas de profesionales, de docentes, o de taxistas, que están buscando solucionar el problema del empleo constituyendo empresas solidarias.

Ante esto Delgado fustiga que el movimiento cooperativo debería darle el apoyo a este tipo de cooperativas. “No puede ser que esas cooperativas estén abandonadas, sin una ayuda organizada”.

«Hay una gran esperanza»


Delgado considera que el cooperativismo corre un “grave riesgo de desprestigiarse”, porque por un lado fue promovido por Chávez, y por el otro lado dejo de ser promovido por Chávez. Considera importante demostrar que hay buenos resultados. “Que hay esperanza de consolidar el movimiento cooperativo”.

En las circunstancias actuales de Venezuela, “donde el sector privado mercantil está disminuyendo y el sector de las empresas públicas se está incrementando”, es responsabilidad del movimiento cooperativo impulsar la “economía democrática”, plantearlo como “otro polo”, pero sin negar las alianzas entre las distintas formas de producción. Una de las propuesta planteadas en el informe es cambiar algunas leyes, y crear la “Ley de la Economía Social”.

Para el futuro Delgado mantiene una gran esperanza en el cooperativismo. Pone de ejemplo la experiencia del Organismo de Integración Cecosesola (en el Estado Lara), “con una gestión súper exitosa, reconocida en todo el mundo”.

También hay una “gran esperanza” en aquellas personas que buscan las formas asociativas para crear empresas solidarias. “Hay que darle a eso todo el impulso en el mundo de los profesionales medios y altos”. Sin olvidar los proyectos de educación vivencial y la transformación de empresas, con todos los obstáculos que se han presentado.

Para el Estado Delgado pide una “reflexión”. No descartar el cooperativismo, y “trabajar genuinamente” para que funcione. En el movimiento cooperativo considera que “la lucha es por la integración y la articulación”. “Más integración para consolidar un proyecto común que ofrecer a la sociedad”.

La comunicación es cada vez más democrática

Dentro del marco de la integración de América Latina y la crisis económica Delgado considera que en el capitalismo “siempre crece la desigualdad”. Y si el Estado crea empresas capitalistas «surgirá lo mismo» aunque con algunas diferencias.

“La economía de los trabajadores tiene un concepto distinto a la economía estatal o mercantil”, asegura Delgado. Y cree que si existiera una gran red integrada de cooperativas en el mundo “no habría crisis económica”.

Delgado considera de gran importancia la evolución de las comunicaciones en la actualidad. “La sociedad tiene ahora el Twitter, el Facebook. Ahora todo el mundo está enterado de todo, la comunicación se está haciendo mucho más democrática”. “Podemos mejorar la toma de decisiones democráticas con los sistemas de comunicación actuales”.


“La sociedad tiene que plantearse otro concepto de hacer economía”
, enfatiza.


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