Somos nosotros los que tenemos el poder para cambiar las cosas

Comunicas.- La semana pasada leí el ensayo de un gran cooperativista y amigo venezolano, Luis Delgado, sobre la cuestión del poder llamado «Cambiar el mundo sin llegar al poder». El típico dilema de la mayoría de los que luchamos por un cambio: ¿necesitamos llegar al poder para lograrlo?.

Sinceramente este enfoque ha pasado por mi mente. Pero siempre sin ganas. Algo así como en los momentos donde uno se desilusiona un poco. Realmente, al igual que Luis y muchas otras personas en el planeta, estoy plenamente convencido de que llegar al poder no es el verdadero cambio. Puede ser que ayude, pero definitivamente no es el fin, ni tampoco el camino.

Y me lleno de convicción cuando pienso. Cuando veo con claridad nuestro poder, que siempre lo hemos tenido pero lamentablemente regalamos.

Me pregunto por ejemplo: ¿Quién tiene más poder realmente, el dueño de la emisora de radio – que probablemente nisiquiera es comunicador social – o las decenas de empleados que son los que realmente trabajan y transmiten el mensaje?.

Ya veo a alguno que dirá “el dueño es el que tiene la infraestructura y el dinero” pero ¿acaso no existen mecanismos como internet que le permitirían a esos comunicadores comunicarse libremente y ejercer su verdadera libertad de expresión?.

¿Acaso esos comunicadores no tienen la capacidad de organizarse en algún tipo de persona jurídica, como por ejemplo una cooperativa, o una sociedad anónima, inclusive una ONG?. ¿Será que los comunicadores saben que como personas jurídica podrían acceder a créditos que les permitirían realizar emprendimientos de manera independiente, sin el molesto editor o el mediocre jefe?

Y ojo. No quiero parcializarme sólo al ámbito de la comunicación social. Era sólo un ejemplo, esta reflexión va dirigida a todos los empleados.

Empleado. Palabra que vanagloria a muchos que quizas no han profundizado en que es sinónimo de “utilizado”.

Los empleados siempre han tenido el poder. Piénsenlo. El egoísmo, el temor y la sacrosanta “comodidad” de ser sólo un “recurso humano” para las empresas mercantiles no les ha permitido juntar sus esfuerzos en pro de su independencia, en pro de que ser propietarios.

Tengan coraje y formen sus propias empresas. Y mejor si lo hacen pensando en no seguir con el mismo viejo, desgastado y deprededador paradigma del dueño-empleado. Hay otras formas de producción tan legendarias y de gran alcance como el cooperativismo.

Piénsenlo y actuen. No busquen más excusas.

Todos debemos ser propietarios de nuestro trabajo. Todos debemos ser independientes.


Juan Perfetti
Empresario Democrático

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