Comunicas.- Mucho grito. Vociferan. Se agitan las calles. Todo por un maravilloso concepto: la democracia. ¿Qué valientes?, ¿Qué orgullo?.
¡Qué lástima que no den esa pasión y esa fuerza para construir una democracia más cercana, más pura, la verdadera democracia! ¡La democracia económica!
A todos nos encanta la democracia. Pero pareciera que sólo la palabra, porque es bien raro ver a alguien que la ejerza realmente.
Jóvenes ciudadanos del mundo, sobre todo es con ustedes: ¿Están estudiando?, ¿Para qué están estudiando?, ¿Para quién?, ¿Para ustedes? ¿Por dinero?, ¿Para aprender?, ¿Por su futuro?, ¿Para conseguir un buen empleo?.
¿Y de cuándo acá es bueno ser utilizado?
Sí. Verbo emplear: yo empleo tal cosa, tú empleas tal otra… él emplea a un “recurso humano” que vive en una fantasía.
De las 100 economías más grandes de nuestro planeta, menos de la mitad son países. La otra parte, más del 50% de esas economías, son empresas mercantiles con un puñado de socios, y miles, cientos de miles, hasta millones de utilizados que no son propietarios, no toman decisiones trascendentales, y – tal como una computadora se deprecia con los años – se vuelven obsoletos, o incómodos, y simplemente se botan.
Si realmente luchamos por la democracia. Si tanto te apasiona. Lucha con más voluntad, mucho más coraje y valentía, para lograrla en el poder económico.
El que realmente nos domina.
Por Juan Perfetti
Empresario democrático

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