Comunicas.- Desde que el sábado pasado el músico argentino Gustavo Cerati sufrió un accidente cerebrovascular, crecen la inquietud y la incertidumbre sobre qué le espera cuando despierte de su coma.
A medida que se espera que se cumplan 72 horas del coma farmacológico al que fue sometido, los médicos no pueden saber aún las consecuencias del ataque cerebrovascular (ACV) isquémico que tuvo el músico.
Consultado por BBC, el neurólogo Luciano Sposato, director de la unidad de ataques cerebrales de la clínica Fundación Favaloro de Argentina, explicó que luego de un accidente cerebral isquémico hay muchos escenarios posibles.
El espectro es muy amplio, pero el cuadro de Cerati es «muy severo» si se tiene en cuenta la cirugía de urgencia que se le realizó al músico el martes pasado para aliviar un edema cerebral que agravó su estado de salud.
Esta operación, señaló Sposato, sólo se realiza en situaciones extremas donde hay que salvar al paciente de una situación fatal.
La recuperación total es «imposible»
La recuperación total, en este contexto, parece imposible. El neurólogo explicó que en 8 de cada 10 casos los pacientes quedan con parálisis o debilidad de la mitad del cuerpo.
La mitad de ellos, explicó Sposato, queda con afasia, es decir, con trastornos del habla, que parece ser el caso de Cerati. Esto haría muy difícil que el artista pueda volver a cantar.
«No es lo que nadie quiere, pero es muy posible que quede con secuelas. Si tiene afectada el habla, que es de las primeras cosas que se notaron, es muy difícil que pueda recuperar la capacidad de hablar o cantar», explicó el médico, aunque hizo hincapié que es muy precoz hablar de estos temas.
Además la mayoría de los pacientes, señala Sposato, quedan con depresión y pérdida de memoria. «La vida cambia para siempre y de un segundo para el otro. La mayoría de las personas queda con alguna discapacidad y eso influye no sólo en ellos sino en quienes los rodean».
«Para Cerati nada será igual que antes», resumió el médico.
Sin embargo el médico procuró «dar un mensaje optimista, porque a pesar de que el cuadro es severo y crítico, la medicina y la rehabilitación han avanzado muchísimo. No es lo mismo tener un ACV ahora que hace diez años».
Vía BBC


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