El “jefe de la podredumbre” de nuevo pasa agachado

Comunicas.- Ya perdí el número de contenedores encontrados con alimentos podridos en un sinnúmero de puertos y otros sitios, como clara demostración de desidia y colapso de los servicios.  Para qué tratar de recordar los miles de toneladas si, tan pronto lo logremos, tendremos que sumarlas a otros macabros hallazgos, que no pudieron ser escondidos por PDVSA ni por Chávez, aunque las reacciones han sido las siempre teatrales de “meter preso al culpable”, lo que los hace aparecer preocupados por el asunto, como si lo sucedido fuera cosa de una persona y no tuviera relación con la pudrición gubernamental. Venezuela tiene estómago de ballena, por lo que es capaz de tragarse muchas cosas sin que nada grave le ocurra, tal y como lo demostró en los 40 años anteriores a estos diez.

Sin embargo, cada día pareciera que el país se desmorona más y más, frente a nuestros ojos, sin que nada aparentemente pueda detenerlo.

Uno de estos pobres viceministros, empeñado en mantener como sea su carguito gubernamental, al cual accedió posiblemente sin tener ninguna preparación especial, nos dice que la pudrición de 30 mil toneladas (según mi última cuenta van 56 mil toneladas, o sea 56 millones de kilos) “no es notorio”, nada para alarmarse, pues no llega al 1% de la distribución de PDVAL. Es una simpleza, una bobería, que bueno que se pudrieron esos pollos, los responsables deberían ser promovidos, incluidos sus asesores cubanos, a cargos de mayor nivel, para que el país se siga beneficiando de sus capacidades. Un reconocimiento muy especial para el jefe de esta red de podredumbre: Rafael Ramírez, Presidente de PDVSA, quien de nuevo pasa agachado. Mínimo la Orden del Libertador para este nuevo prócer, a menos que se espere la decisión de La Haya sobre la demanda arbitral contra nuestra empresa petrolera, formulada por la Conoco Phillips por 30 mil millones de dólares, en la que su suegra es la abogado defensora.

Recordemos que ellos fueron partidarios, junto con Chávez, de que las diferencias o litigios surgidos en los contratos de interés público, suscritos por Venezuela con empresas de países extranjeros, fueran dilucidados en tribunales arbitrales internacionales y no, como había sido hasta 1947, en tribunales venezolanos. Les recuerdo también que la Sala Constitucional del TSJ, posiblemente influida por Ramírez y su suegra, dictaminó que lo mejor para el país era que fuesen los tribunales internacionales y no los venezolanos quienes decidieran. Muy patrióticos todos…
Pero, volviendo al caso de la pudrición, nos deberían informar qué porcentaje de lo producido por la Polar era lo supuestamente acaparado, para saber si también era una nimiedad y poder entender las acciones contra esa empresa. El interés final parece ser importar más, porque así las comisiones se cobran en dólares y se quedan de una vez en el exterior. ¿Pudrición de alimentos? No. Pudrición gubernamental.


«Pudrición de alimentos»

Por Luis Fuenmayor Toro / Vía Opinión y Noticias


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