Hugo Chávez regresó al «epicentro de Bolívar» después de casi un mes en Cuba (+ video)

 

Comunicas Venezuela.- El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, regresó a Caracas procedente de Cuba en la madrugada del lunes, luego de un mes de ausencia.

 

El canal estatal mostró un video en el que se ve al mandatario despidiéndose del líder cubano, Fidel Castro, en La Habana y llegando a aproximadamente las 2 a.m. a la capital venezolana.

 

A la salida de la aeronave, Chávez dijo: «Estoy bien. Estoy feliz».

 

Seguidamente, Chávez abrazó al vicepresidente, Elías Jaua, y a su hermano mayor, Adán.

 

En su cuenta de twitter, Chávez publicó: «Aquí estoy pues, en casa y muy feliz!! Buenos días mi Venezuela Amada! Buenos días pueblo amado! Gracias Dios Mio! Es el inicio del Retorno!».

 

El jefe de Estado venezolano fue sometido a una operación el pasado 10 de junio y hace unos días admitió públicamente que tiene cáncer.

 

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Imprevisto

Según el corresponsal de BBC en Venezuela, Juan Paullier, la llegada de Chávez al país fue completamente sorpresiva y sus seguidores ya organizan manifestaciones para esta tarde en el palacio de Miraflores para darle la bienvenida.

 

Chávez aseguró que era difícil que estuviera en los festejos del Bicentenario de la Independencia de Venezuela el martes, Sin embargo, no se descarta que haga una breve aparición en este evento de máxima importancia para el gobierno, agrega el corresponsal.

 

Aún no está claro si el presidente continuará su tratamiento en Caracas, para el cual ya le fue acondicionado todo un piso en el hospital Militar, o si deberá volver a La Habana. Sea como sea, este regreso hará que, por el momento, se acallen las voces que pedían que se declarara la «falta temporal» del presidente, quien había dejado Venezuela el 4 de junio.


BBC

 

Nota anterior.-

Hugo Chávez confesó tener un “tumor cancerígeno”

 

Hugo Chávez habló por primera vez en tres semanas para aclarar dudas sobre su enfermedad pero sus declaraciones no hicieron más que incrementar la incertidumbre sobre su estado de salud.

En la noche del jueves 30 de Junio ofreció un atípico discurso en el cual reconoció que estaba luchando contra el cáncer.

 

Video: discurso completo de Hugo Chávez (15min)

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En una breve cadena nacional, de 15 minutos de duración, el mandatario informó desde Cuba que debió someterse a una segunda operación para extraerle un tumor con células cancerígenas, tras la primera realizada el 11 de junio por un absceso pélvico.

Con un tono de voz más medido de lo habitual, y visiblemente más delgado, Chávez evitó dar detalles sobre la ubicación del tumor y sobre el tipo de cáncer al cual se enfrenta, lo que hace difícil anticipar la duración de su proceso de recuperación.

Chávez, quien es cuestionado desde sectores opositores por estar gobernando desde La Habana, aseguró que «sigue al mando» del país y evitó dar precisiones acerca de cuándo regresará a Venezuela.

Pese a que una cumbre regional, prevista para la próxima semana, se suspendiera el miércoles por su estado de salud, todos esperaban que Chávez estuviera presente en los festejos del 5 de julio por el bicentenario de la independencia de Venezuela.

Su presencia ahora está más en duda que antes.

«Al mando»

Tras semanas de especulaciones y rumores, en las que la información oficial fue vaga y escueta, el propio Chávez confirmó que su estado de salud es más grave de lo que se había informado previamente.

El presidente, de 56 años, señaló que fue su aliado Fidel Castro quien le informó de la mala noticia.

«Desde que el mismo Fidel Castro en persona (…) vino a anunciarme la noticia del hallazgo cancerígeno, comencé a pedirle a mi señor Jesús; al Dios de mis padres, diría Simón Bolívar, al manto de la Virgen, diría mi madre Elena; a los espíritus de la sabana (…) para que me concedieran la posibilidad de hablarles, no desde otro sendero abismal. Ahora quería hablarles desde este camino empinado por donde siento que voy saliendo ya de otro abismo», señaló.

Y agregó: «Los estudios confirmaron la existencia de un tumor con presencia de células cancerígenas que hizo necesaria una intervención que permitió la extracción total de dicho tumor», aseguró Chávez.

«Fue una intervención mayor, realizada sin complicaciones, tras la cual he venido evolucionando satisfactoriamente mientras recibo los tratamientos complementarios para combatir los diferentes tipos de células encontradas».

Chávez reconoció que «cometió un error» al no haberse sometido a chequeos médicos más rigurosos en el pasado.

Pese a su convalencia, el presidente hizo hincapié en que sigue gobernando, aunque aseguró que se enfrenta a un «proceso lento y cuidadoso que no acepta apresuramientos ni presiones».

Frases claves del discurso de Chávez

«A lo largo de toda mi vida vine cometiendo uno de esos errores que bien pudiera caber perfectamente en aquella categoría a la que algún filósofo llamó «errores fundamentales»: descuidar la salud y, además, ser muy renuente a los chequeos y tratamientos médicos. Sin duda ¡qué error tan fundamental!, y sobre todo en un revolucionario con algunas modestas responsabilidades como las que la revolución me vino imponiendo desde hace más de 30 años»

 

«Seguramente no fue difícil para Fidel darse cuenta de algunos malestares, que, más allá de mi rodilla izquierda, yo había venido tratando de disimular desde varias semanas atrás. Me interrogó casi como un médico, me confesé casi como un paciente»

 

«Luego de aquella operación (la del 11 de junio) comenzó, por tanto, y de inmediato, otra serie de estudios especiales citoquímicos, citológicos, microbiológicos y de anatomía patológica que confirmaron la existencia de un tumor abscesado con presencia de células cancerígenas, lo cual hizo necesaria la realización de una segunda intervención quirúrgica que permitió la extracción total de dicho tumor. Se trató de una intervención mayor, realizada sin complicaciones, tras la cual he continuado evolucionando satisfactoriamente»

 

«Desde que el mismo Fidel Castro en persona (…) vino a anunciarme la dura noticia del hallazgo cancerígeno, comencé a pedirle a mi señor Jesús, al Dios de mis padres, diría Simón Bolívar; al manto de la Virgen, diría mi madre Elena; a los espíritus de la sabana, diría Florentino Coronado; para que me concedieran la posibilidad de hablarles, no desde otro sendero abismal, no desde una oscura caverna o una noche sin estrellas. Ahora quería hablarles desde este camino empinado por donde siento que voy saliendo ya de otro abismo. Ahora quería hablarles con el sol del amanecer que siento me ilumina. Creo que lo hemos logrado. ¡Gracias, Dios mío!»

 

 

«Mi pueblo amado, todo y uno solo en mi corazón, les digo que el querer hablarles hoy desde mi nueva escalada hacia el retorno no tiene nada que ver ya conmigo mismo, sino con ustedes, pueblo patrio, pueblo bueno. Con ustedes no quería ni quiero para nada que me acompañen por senderos que se hundan hacia abismo alguno. Les invito a que sigamos juntos escalando nuevas cumbres (…) ¡Gracias Dios mío! ¡Gracias pueblo mío! ¡Gracias, vida mía! ¡Hasta la victoria siempre! ¡Nosotros venceremos!»

 

 

Transcripción completa del discurso de Chávez

 

Mensaje al pueblo venezolano:

“Yo espero mucho del tiempo. Su inmenso vientre contiene más esperanzas que sucesos pasados y los acontecimientos futuros han de ser superiores a los pretéritos“. Simón Bolívar.

El tiempo y sus ritmos, el tiempo y sus mandatos, el tiempo y sus designios, como está señalado en el Eclesiastés, me llevan hoy a leer este comunicado a la nación venezolana y a la opinión pública internacional, muy pendientes como sé han estado de la evolución de mi salud, desde que hace varias semanas comenzó a dar muestras evidentes de deterioro.

Después de la excelente gira que hicimos por Brasil y Ecuador entre los días 5 y 7 de junio próximo pasados, llegamos a la Cuba solidaria de siempre para concluir la jornada con la revisión y firma de nuevos acuerdos de cooperación.

Confieso que desde el punto de vista de mi salud solo tenía previsto hacerme un chequeo en la rodilla izquierda, ya casi recuperada de aquella lesión de comienzos de mayo.

A lo largo de toda mi vida vine cometiendo uno de esos errores que bien pudiera caber perfectamente en aquella categoría a la que algún filósofo llamó “errores fundamentales”: descuidar la salud y, además, ser muy renuente a los chequeos y tratamientos médicos. Sin duda ¡qué error tan fundamental!, y sobre todo en un revolucionario con algunas modestas responsabilidades como las que la revolución me vino imponiendo desde hace más de 30 años.

Sin embargo, ya en La Habana, cuando caía la tarde del miércoles 8 de junio, allí estábamos de nuevo con Fidel, con aquel gigante que ya superó todos los tiempos y todos los lugares. Seguramente no fue difícil para Fidel darse cuenta de algunos malestares, que, más allá de mi rodilla izquierda, yo había venido tratando de disimular desde varias semanas atrás. Me interrogó casi como un médico, me confesé casi como un paciente, y esa misma noche todo el inmenso avance médico que la Revolución Cubana ha logrado para su pueblo, y una buena parte del mundo, fue puesto a nuestra plena disposición, iniciándose un conjunto de exámenes, de diagnósticos.

Fue así como se detectó una extraña formación en la región pélvica que ameritó una intervención quirúrgica de emergencia ante el inminente riesgo de una infección generalizada. Eso fue el sábado 11 de junio, muy temprano en la mañana, algunas horas antes del anuncio que fue leído al país y al mundo, y que ha desatado tantas manifestaciones de solidaridad que no dejan de emocionarme a cada instante.

Luego de aquella operación, que en principio logró el drenaje del absceso, comenzó un tratamiento antibiótico intensivo con una positiva evolución, que trajo una notable mejoría. Sin embargo, y a pesar de la favorable evolución general, a lo largo del proceso de drenajes y de curas, fueron apareciendo algunas sospechas de la presencia de otras formaciones celulares no detectadas hasta entonces.

Comenzó, por tanto, y de inmediato, otra serie de estudios especiales citoquímicos, citológicos, microbiológicos y de anatomía patológica que confirmaron la existencia de un tumor abscesado con presencia de células cancerígenas, lo cual hizo necesaria la realización de una segunda intervención quirúrgica que permitió la extracción total de dicho tumor.

Se trató de una intervención mayor, realizada sin complicaciones, tras la cual he continuado evolucionando satisfactoriamente, mientras recibo los tratamientos complementarios para combatir los diversos tipos de células encontradas y así continuar por el camino de mi plena recuperación.

Mientras tanto, me he mantenido y me mantengo informado y al mando de las acciones del gobierno bolivariano, en comunicación permanente con el vicepresidente, compañero Elías Jaua y todo mi equipo de gobierno.

Agradezco infinitamente las numerosas y entusiastas demostraciones de solidaridad que he recibido del pueblo venezolano y otros pueblos hermanos, así como de Jefes de Estado y de Gobierno de numerosos países del mundo, desde la convicción de que todo ese amor, de que toda esa solidaridad constituyen la más sublime energía que impulsa e impulsará mi voluntad de vencer en esta nueva batalla que la vida nos ha puesto por delante, y de manera muy especial al pueblo cubano, a la nación cubana, a Fidel, a Raúl, a toda esta legión médica que se ha puesto al frente de esta batalla de una manera verdaderamente sublime.

Sin embargo, también he estado muy consciente de cierto grado de angustia e incertidumbre que ha estado recorriendo, a lo largo de estos días, de estas noches, el alma y el cuerpo de la nación venezolana. Creo que más allá de los intentos manipuladores de algunos sectores bien conocidos, esos sentimientos eran y son inevitables, y forman parte de la propia naturaleza humana, rodeada esta, además, por las circunstancias que la enmarcan y muchas veces la sacuden, como en este caso ocurre.

Desde el primer momento asumí todas las responsabilidades en cuanto al cuido estricto por la veracidad de las informaciones a ser trasmitidas, fundamentándome en un doble conjunto de razones: la razón médico-científica, en primer término, y, en segundo lugar, y de manera especialmente cuidada desde lo más profundo de mi alma y de mi conciencia, la razón humana, la razón amorosa, para ser más preciso, ¡la razón amorosa!

De la primera, es decir, de la razón médica, ya hemos hablado un poco. Ha sido un proceso lento y cuidadoso de aproximación y diagnóstico, de avances y descubrimientos a lo largo de varias etapas, en las cuales se vino aplicando un riguroso procedimiento científico que no aceptaba ni acepta apresuramientos ni presiones de ningún tipo. La norma suprema que sustenta esta poderosa razón es la plena verificación científica, más allá de los indicios y sospechas que vinieron apareciendo.

Y acerca de la razón amorosa, estoy obligado ahora a hablarles desde lo más hondo de mí mismo. En este instante recuerdo el 4 de febrero de aquel estruendoso año 1992. Aquel día no tuve más remedio que hablarle a Venezuela desde mi ocaso, desde un camino que yo sentía me arrastraba hacia un abismo insondable. Como desde una oscura caverna de mi alma brotó el “por ahora” y luego me hundí.

También llegan a mi memoria ahora mismo aquellas aciagas horas del 11 de abril de 2002. Entonces también le envié a mi amado pueblo venezolano aquel mensaje, escrito desde la Base Naval de Turiamo, donde estaba prisionero, Presidente derrocado y prisionero. Fue como un canto de dolor, lanzado desde el fondo de otro abismo, que sentía me tragaba en su garganta y me hundía y me hundía.

Ahora, en este nuevo momento de dificultades, y sobre todo desde que el mismo Fidel Castro en persona, el mismo del Cuartel Moncada, el mismo del Granma, el mismito de la Sierra Maestra, el gigante de siempre, vino a anunciarme la dura noticia del hallazgo cancerígeno, comencé a pedirle a mi señor Jesús, al Dios de mis padres, diría Simón Bolívar; al manto de la Virgen, diría mi madre Elena; a los espíritus de la sabana, diría Florentino Coronado; para que me concedieran la posibilidad de hablarles, no desde otro sendero abismal, no desde una oscura caverna o una noche sin estrellas. Ahora quería hablarles desde este camino empinado por donde siento que voy saliendo ya de otro abismo. Ahora quería hablarles con el sol del amanecer que siento me ilumina. Creo que lo hemos logrado. ¡Gracias, Dios mío!

Y, finalmente, mis amados y amadas compatriotas; mis adoradas hijas e hijos; mis queridos compañeros jóvenes, niñas y niños de mi pueblo; mis valientes soldados de siempre; mis aguerridos trabajadores y trabajadoras; mis queridas mujeres patriotas; mi pueblo amado, todo y uno solo en mi corazón, les digo que el querer hablarles hoy desde mi nueva escalada hacia el retorno no tiene nada que ver ya conmigo mismo, sino con ustedes, pueblo patrio, pueblo bueno. Con ustedes no quería ni quiero para nada que me acompañen por senderos que se hundan hacia abismo alguno. Les invito a que sigamos juntos escalando nuevas cumbres, que hay semerucos allá en el cerro y un canto hermoso para cantar nos sigue diciendo desde su eternidad el cantor del pueblo, nuestro querido Alí Primera.

!Vamos pues, vamos, con nuestro padre Bolívar, en vanguardia, a seguir subiendo la cima del Chimborazo!

¡Gracias Dios mío! ¡Gracias pueblo mío! ¡Gracias, vida mía!

¡Hasta la victoria siempre!

¡Nosotros venceremos!

La Habana, esta querida y heroica Habana, 30 de junio de 2011.

Desde la patria grande, les digo, desde mi corazón, desde mi alma toda, desde mi esperanza suprema, que es la de un pueblo: ¡Por ahora y para siempre viviremos y venceremos!

¡Muchas gracias! ¡Hasta el retorno!

 

Con información de BBC y Noticias24

 


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