
Con más del 55% de los votos según los primeros datos oficiales, el mandatario volvió a ganar en primera vuelta, tal como lo había hecho en los comicios de 2009, y obtuvo así su séptimo triunfo en las urnas (tres elecciones presidenciales y cuatro consultas populares).
«Estamos ahí para servirlos a ustedes, nada para nosotros. Recibimos con toda firmeza cuatro años más de revolución, muchas gracias a todos ustedes», fueron las primeras palabras del mandatario desde el balcón del Palacio de Carondelet, en el centro de Quito.
¿Por qué la popularidad del presidente está blindada ante cualquier desgaste?, le preguntó BBC a Fernando Cordero, presidente de la Asamblea Nacional y uno de los colaboradores más cercanos a Correa.
«Primero porque este es un gobierno que da cuentas, que a veces crea polémica justamente por su lenguaje directo, a veces irreverente, pero informa lo que hace; segundo, se recupera la planificación desde el Estado y se volvieron predecibles los actos de gobierno, no son improvisados, no son por presiones de poderes fácticos; y tercero, porque evidentemente lo que se dijo en la campaña se ha cumplido».
Más lejos de los pasillos del poder y más cerca de la Academia, el analista político y profesor de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) en Ecuador, Felipe Burbano, también recurre al tres al momento encontrar las razones detrás del fenómeno Correa.
«Un estado poderoso, lleno de recursos, que vuelve a la escena social y política a repartir riqueza y a modernizar el país; un liderazgo fuertemente personalizado, con elementos carismáticos, que mantiene viva la ilusión del cambio; y una estrategia populista de legitimación del liderazgo personalizado que consiste en armar el campo político como una lucha de los ciudadanos contra las estructuras de poder».
“Nuestro compromiso defender la dignidad e igualdad de todos los ecuatorianos”
Video: Rueda de Prensa del Presidente reelecto
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El recién electo Correa manifestó su compromiso con la transformación del país y la continuidad en su proyecto político, tras recibir los resultados extraoficiales de los comicios desarrollados este domingo, que le dan la reelección en una sola vuelta.
“Nada para nosotros y todo para dejarles a nuestros hijos un país mejor que el que recibimos”, manifestó Rafael Correa, a la vez que agradeció por los votos que hasta el momento le confirman como triunfador de las elecciones.
“Es una victoria popular. Debo agradecer a cada uno de los ecuatorianos dentro y fuera del país”, señaló Correa y agregó también que los datos oficiales le dan el triunfo en el exterior con una amplia diferencia.
«O cambiamos ahora el país o no lo cambiamos nunca».
Lejos de estas críticas, el presidente Correa se prepara para gobernar Ecuador hasta 2017, lo que implica una década al frente del poder.
Para el analista político Felipe Burbano, los desafíos del gobierno serán «sostener la economía con ese altísimo gasto público; dar transparencia a la gestión, lo que significa combatir la corrupción dentro del gobierno; resistir las múltiples pero focalizadas acciones de la oposición; y sostener la estabilidad general del país».
El profesor de la FLACSO indicó que un Correa muy fortalecido «trae como riesgo posturas más autoritarias e intolerantes frente a sus opositores» y anticipó, en el corto plazo, una oposición débil que tendrá que articularse alrededor de los partidos y movimientos jóvenes.
En el área económica, Walter Spurrier indicó que el camino oficial será «profundizar el actual rumbo económico que busca esencialmente reducir las diferencias económicas por la vía de incrementar aún más la presión tributaria sobre la clase media alta y reducir la tendencia consumista de la población».
Tras sus primeras palabras en el balcón, Correa se trasladó al Salón Amarillo del Palacio de Carondelet donde brindó su primera conferencia de prensa. Entre sus muchas declaraciones, la prensa ecuatoriana destaca en sus páginas de internet una frase que parece resumir el programa de gobierno en los próximos cuatro años: «O cambiamos ahora el país o no lo cambiamos nunca».
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Con información de BBC y ANDES

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