
Mariateresa Garrido
Desde el 2016 es frecuente ver personas hurgando en la basura, y no precisamente siguiendo la tendencia dumpster diving que está de moda en Estados Unidos y Europa. En Venezuela las personas lo hacen para sobrevivir. Hay quienes día a día revisan la basura en búsqueda de alimentos que los puedan mantener en pie hasta el próximo día.
Esta situación afecta directamente nuestra salud y por eso debemos darle la importancia que se merece. Es necesario recordar que la salud no sólo implica el bienestar físico, sino también el bienestar psicológico. De hecho, el Tribunal Supremo de Justicia ha reconocido que el derecho a la salud comprende “el completo estado de bienestar físico, mental, social, y ambiental” (Sentencia de la Sala Constitucional N°1.902 del 13 de julio de 2011).
En las redes sociales es posible encontrar innumerables fotos y videos en los que se muestra esta realidad. Los medios de comunicación han reportado casos en que las personas han enfermado y muerto por consumir alimentos descompuestos. Pero el hecho de que para muchos sea costumbre es preocupante. En diferentes partes de la ciudad y del país es normal que a ciertas horas del día haya personas revisando las bolsas de basura de los edificios, las casas, los restaurantes, o de cualquier otro lugar y que se encuentren en la vía pública. En muchas ocasiones sabemos quienes pasan, cuántos son y cuáles son sus rutas. Por ejemplo, en Baruta hay una familia de aproximadamente 5 miembros que van desde la Av. Principal de Bello Monte hasta el Mirador de Valle Arriba, revisando la basura, comiendo lo que encuentran y les parece adecuado.
La forma en que se transmite esta información demuestra la pérdida de la sensibilidad social de la ciudadanía. En la medida en que nos acostumbramos a esta situación dejamos de ver a quienes hurgan la basura como personas. Nuestra mente los relaciona con animales y por eso no les damos el valor ni la importancia que se merecen. Pero eso no es todo.
En este sentido la Lic. Elina Aguiar de la Asamblea Permanentes por los Derechos Humanos indica que “lo humano es una cualidad adquirida y que se puede perder…Lo humano requiere de alguna práctica entre los otros, depende de lo que suceda entre un sujeto y otro, entre un sujeto y un conjunto”. Si no existe empatía y dejamos de ver al otro como un igual, lo des-humanizamos y es así como comenzamos a perder nuestra humanidad.
En nuestras mentes justificamos la situación para evitar que este tipo de violencia nos afecte. Es un mecanismo de protección que usamos de forma inconsciente. Sin embargo, este tema es preocupante. No debemos dejar de sorprendernos, ni dejar que la cotidianidad afecte lo más profundo de nuestro ser. Quienes revisan la basura requieren nuestra atención y solidaridad, es un riesgo para su salud consumir esa comida, es un riesgo para la nuestra presenciarlo. La forma más común de aceptar lo que pasa es dejar de hablar de ello, así que desde Comunicas queremos hacer un llamado para evitar el olvido y la normalización de esta situación.
Sin embargo, cuando vayas a hacerlo ten en cuenta tus emociones y exprésate de una forma respetuosa. Recuerda que la participación ciudadana produce cambios sociales y que puedes usar tu voz para reclamar a los responsables de la producción, importación y distribución de alimentos, para exigir cambios que ayuden a mejorar las condiciones de vida de todas las personas, o hacerte eco de iniciativas ciudadanas que busquen ayudar a quienes más lo necesitan.

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