Coordinador del consejo comunal: “Mi casa es desde Los Campitos hasta el módulo policial”

Por Juan Carlo Rodríguez

Cuando los padres de Federico Estaba se mudaron a Cumbres de Curumo, “aquí no había ni carretera principal. Había que agarrar un caminito de tierra hasta mi casa”. En esa misma casa sigue viviendo desde hace 49 años, y donde ha visto cambios no sólo en la urbanización como tal, sino en sus habitantes, en especial desde que asumió la coordinación del consejo comunal de la urbanización baruteña hace cuatro años.

“La participación es sin duda lo más complicado que he visto”, comenta, mientras supervisa el alumbrado público en los alrededores del centro comercial. “La gente no está muy clara en cuáles son las funciones de los organismos públicos, y eso los lleva a hacer reclamos sin saber. Por ejemplo, mucha gente la reclama a (el alcalde del municipio Baruta) Gerardo Blyde la falta de luz, pero no saben que eso es responsabilidad de Corpoelec”.

Igualmente “la gente se moviliza mucho por reacción, busca crear planes de seguridad en lo que te roban, por ejemplo. Claro, la situación país no ayuda, la gente está muy tensa y muy propensa a ponerse a la defensiva, pero hay que tratar de buscar soluciones”.

Estaba se sumó al consejo comunal a instancias de un vecino que le sugirió hacerlo asegurándole que “no vas a estar en mucho lío”. Agrega riendo que exactamente lo contrario ha sido cierto.  En especial porque al ser un consejo comunal de oposición, según explica, el Gobierno no le ha dado recursos para trabajar, a diferencia de otros consejos. “Esa es su estrategia: negar que los consejos comunales de oposición existen”. Sin embargo, sí ha contado con el apoyo de la alcaldía y el consejo municipal de Baruta y la Asociación de Propietarios y Residentes de la Urbanización Cumbres de Curumo (Aprucc), con quien “hay una buena relación, con todo y los conflictos que hayan podido surgir, como es normal en toda relación”.

Estaba, abogado de profesión, también forma parte de la Mesa de Seguridad Baruta, que ayuda a crear planes de seguridad para el municipio, y de la Red de Organizaciones Vecinales del municipio, una red de apoyo de todos los consejos comunales y asociaciones de vecinos.Prefiere el trato directo siempre –de hecho insistió que la entrevista se hiciera en persona y no por teléfono– y varias veces recalcó en que lo que más quiere lograr es que la gente salga de su burbuja, que «trate más de sumar, no de restar».

“Mucha gente dice que ‘tu casa es tu bastión’”, dice. “Bueno, mi casa es desde la alcantarilla de Los Campitos hasta el módulo policial. La gente tiene que dejar de pensar por reacción, tiene que buscar a largo plazo, tiene que pensar más allá. Es muy fácil reclamar cuando sólo ves lo que tienes cerca, pero hay muchísimo trabajo que no se ve. Es recoger tú la basura, los escombros, arreglar la casa, cambiar tú el bombillo de tu casa. No esperar a que otro lo haga por ti”.

Señala el caso de la reciente línea de autobuses que llega desde Santa Mónica, con autobuses más grandes que creaban problemas por crear mayores colas. Se habló con la línea y se aseguró que se estacionaran adecuadamente para no entorpecer el tráfico. En otra ocasión, Corpoelec hizo unos trabajos en la avenida principal donde está instalado un cable japonés de más de 50 años. “Ellos me dijeron que ese era un cable que no iba a venir aquí más nunca, pero tenían que llevárselo porque lo necesitaban en otro lado. Nosotros nos negamos a que lo hicieran porque eso era casi que un robo, por cómo lo iban a perjudicar.

“Recuerda también que hay muchas cosas que ya han cambiado”, continuó. “Los servicios ya no funcionan como antes. Corpoelec, Cantv, Hidrocapital, ellos funcionaban. Ahora cuando llamas a reportar una falla eléctrica tardan horas en venir cuando antes era minutos. Y ciertamente no había tanta conflictividad. Cuando se inauguró (el conjunto residencial) Nelson Mandela (parte de la Gran Misión Vivienda Venezuela del Gobierno, en la ruta principal hacia Santa Mónica), hubo mucho problema a raíz de cómo iban a sobrecargar el centro comercial. Nos acusaron que estábamos ‘discriminando contra pobres’.  Pero este centro comercial tiene sus funciones, y tiene que ser usado prioritariamente por los habitantes de Cumbres. Eso no es por capricho, así fue diseñado. Igual hemos tratado de acercarnos a ellos, en especial a través de la Iglesia. Nosotros hemos ido a ‘evangelizar’ hacia allá muchas veces, y ellos vienen a usar nuestros servicios. Pero son islas aún, incluso dentro de los mismos pisos delos mismos edificios. Ahí hay un tema social y sobre todo político.”

Ese diseño del centro comercial se vio con el conflicto en torno al supermercado Unicasa, que debió  tolerar muy largas colas desde altas horas de la noche por gente que venía a comprar productos regulados. Los vecinos frecuentemente se quejaron del ruido que no los dejaba dormir, además de invasiones a los jardines de personas que hacían sus necesidades y un incremento en la inseguridad. Muchos acusaron a la policía de “lambusios”, pagados por los “bachaqueros”, del gerente también recibir sobornos y de todo ocurrir bajo la indiferencia del consejo comunal. Hubo incluso varios atropellos por parte de la Guardia Nacional.

“Dime cómo le pides apoyo a la policía si hay quienes los acusan de lambusios”, se queja Estaba recordando los incidentes. “Hicimos cuatro asambleas en la plaza para tratar de llegar a una solución. Aquí todo el mundo sabe lo malo, pero nadie da las soluciones. Nos llegaron personas con 600 problemas, pero nadie ofrecía una solución. Y encima hubo que lidiar con grupos de vecinos que  sólo causaban conflicto. Había un grupo que desde las 6 de la mañana hasta las 1130 estaban peleando, no cedía nada. Una vez la cola estaba intensa, y me llegó una señora en licras diciendo que acababa de llegar a su clase de yoga, que ella no iba a hacer cola, que ella tenía derecho a entrar. Entonces encima que no cedes tu día que te toca, también quieres es pasar por encima de los demás, sin ceder nada.

“Al final forzamos a la gente de Unicasa que nos apoyara”, contó. “El Gobierno también apoyó, hay que decirlo. Cuando se descubrió lo que pasó con el gerente anterior, mucha gente vio parte del problema.  Luego vino la remodelación y finalmente se solucionó”.

También narra lo ocurrido con Roberto Mezzana, miembro del consejo comunal, quien murió en un accidente en la Ruta Intervecinal. Hubo quejas de la supuesta indiferencia con la que fue tratado el accidente, estando tan cerca del módulo de Polibaruta. “Pero es una cuestión de jurisdicción. Una ambulancia de Salud Baruta llegó en veinte minutos y lo trató de atender, pero por heridas internas no lo podía mover de inmediato. Tardaron dos horas en llevárselo en una ambulancia, no sólo por las heridas sino por jurisdicción. Ahora muchos de los de Salud Baruta tienen problemas por haber atendido en una jurisdicción que no era suya. Una vez más, cosas que los demás no ven”.

“Los reconocimientos tienen que ser entre todos”, insiste. “El cambio los queremos todos. Pero todos dicen ‘cambia tú primero’. Si quieres que todos cambiemos empieza por ser el cambio tú. Y por favor, contribuyamos a sumar, no a restar. Si aquí restar es lo más sencillo el mundo. Hasta los malandros suman esfuerzos para formar pranes,  para lograr cuotas de poder. En cambio en las comunidades hay quienes no quieren sumar esfuerzos”.

Para ilustrar el último punto, saca una conversación en WhatsApp que tuvo hace poco, en relación de nuevo al alumbrado público. En una de las avenidas había que cambiar 28 bombillos, y no había suficientes recursos, así que pedimos apoyo a los vecinos de esa calle. Todos aportaron dinero extra, excepto cuatro casas. Estaba lo consideró y decidió que el mal menor era cambiar todos los bombillos de la acera, excepto los que coincidían con las casas que no aportaron.

“Suena a que los estaba castigando, pero en realidad no consideré justo que los demás vecinos tuvieran que aportar más dinero para cubrir a alguien que no había querido ayudar”, explica.

Muestra el mensaje que recibió de una de las dueñas de una de esas casas. “Veo que la Mesa de la Unidad no vela por igual a todos los que votan por ellos. Eso que lo consideren en las próximas elecciones”, se lee. Luego amenaza con publicar la denuncia en la página de Facebook. Estaba lo vuelve a leer, una sonrisa en su rostro. “Todo está politizado. Ni siquiera la Mesa de Seguridad, no, la Mesa de la Unidad. Por mí que lo suba a Facebook, más a mi favor. Que eso sí la vea la gente”.


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