La dura pelea contra la contaminación sonora en el municipio Sucre

Foto: @noalruidosucre

Juan Carlo Rodríguez

Camine un día cualquiera por alguna de las zonas más urbanizadas de Caracas, como el centro, la avenida Francisco de Miranda, Las Mercedes. Preste atención sobre cuántos ruidos puede aislar y vamos a medirlos. Lo primero pueden ser los vehículos y sus cornetas. Eso pueden ser unos 80 decibeles (dBs). Si pasa una motocicleta con un escape particularmente ruidoso, agregue 100 dBs. Si está pasando por una construcción, y tienen un martillo neumático, sume 130 dBs más. Sólo con esos elementos, estamos hablando de 310 dBs. Muchísimo por encima de los 85 dBs que la Organización Mundial de la Salud recomienda de niveles de ruido al aire libre.

En la avenida Sucre de Los Dos Caminos –-la vía que conecta la autopista con la Francisco de Miranda, la Rómulo Gallegos y la Cota Mil o Avenida Boyacá– a esa atmósfera de ruido se añaden los de las cornetas que muchas veces ponen los vecinos del barrio Agua de Maíz (100 dBs más), con entrada en la 4ta transversal, y los sonidos del mercado municipal que se instala cinco veces a la semana (cerca de 95 dBs) frente a uno de los edificios de la avenida Sucre. Y además los usuales: esmeriles (120 dBs), perros ladrando (entre 60 y 110 dBs) y sí, el ocasional disparo (140 dBs).

Ante la situación, que no estaba siendo atendida por las autoridades, Amanda y Enrique (pidieron que no se revelaran sus verdaderos nombres por temor a represalias) decidieron hace tres años llevar las denuncias al campo de las redes sociales, y abrieron una cuenta donde recibirían las denuncias y las tratarían de tramitar. Así nació @NoAlRuidoSucre, en febrero de 2015, donde se dieron cuenta de algo insólito.

“No solamente en el área de Los Dos Caminos, no solamente en el área metropolitana de Caracas, sino que veo que a nivel nacional no hay una política que esté orientada a combatir la contaminación sonora”, explica Enrique. “Y está demostrado que la contaminación sonora tiene sus efectos residuales a nivel del organismo. No solamente te estoy hablando desde el punto de vista cardiovascular, sino básicamente desde la parte psíquica. El individuo que esté sometido a un estrés sonoro, permanente a diario, eso tiene sus consecuencias desde el punto de vista de desenvolvimiento hasta como ser humano, en la parte familiar, en la parte laboral, eso te va afectando en todos los estratos.

«Aquí no hay políticas orientadas a regular», continúa. «No solamente es el ruido partiendo de un perro que tenga un vecino que todo el día sea ‘guau, guau, guau’, no solamente es un vecino que esté haciendo una reparación fuera de días o fuera de horas. Te estoy hablando de un autobús que te pasa con una corneta a todo meter, que no está regulado por ningún tipo de ente gubernamental, la música que ponen vecinos o barrios contiguos a ti, sin ningún tipo de limitación. Hay muchos aspectos que no están regulados y que tarde o temprano, de algún modo, eso va a repercutir en tu salud y en la de la comunidad general”.

Físicamente, tanta exposición al ruido aumenta la tensión arterial y el nivel de cortisol (conocida como “la hormona del estrés”), y tiene un efecto vasopresor. También causa problemas digestivos e insomnio, en especial por los niveles de estrés. Súmelo a las condiciones de tensión política que ha vivido el país este año, en especial en los últimos tres meses, y es una condición peligrosa. Una condición que además viene de un cambio forzado del control de la zona.

“Al lado, tenemos la Casa Amarilla, que le pertenece al edificio Centro Parque Boyacá”, explica Amanda. “Esa casa se la alquilaron a una señora peruana hace unos años, que distribuía las tortas a los restaurantes de la zona. Yo vi cuando la secuestraron. Las malas lenguas dicen que a ella la mandaron a secuestrar, porque un día le dijo a ‘La Negra’ Yolanda que está ahí, tenía que desalojar. Fue subarrendada por la peruana para que le cuidara los equipos para hacer las tortas. Sus hijos fueron creciendo y son los que mandan en el barrio, ponen la música, la venta de drogas y otras cosas. Entonces todo empezó cuando la hija mató a uno de sus amantes, lo apuñaló 17 veces y puso el muerto en la entrada de nosotros, y esos fueron tres días 24 horas seguidas con música”.

Normalmente la corneta es sacada a las 5 de la tarde los viernes, y puede seguir sin problema hasta las 7 de la mañana del sábado. “En la semana la apagan a las 12 de la noche”, dice Enrique. Por supuesto que más de una vez se llamó a la policía. Pero al menos en una ocasión, “me hicieron quedar como una tonta”, dice Amanda.

“Hay un poste de luz a donde pegan la corneta. Estoy hablando con el director de guardia (de Polisucre) quien está hablando con (el padrino de la parroquia Leoncio Martínez, comisionado agregado) Eugenio Lares. Le estoy narrando y él está escuchando la música que se escucha durísimo, y yo vivo en un piso alto. ‘Aquí acaban de llegar dos motos’, le narro. ‘Los agarraron con las manos en la masa’. El policía agarró, desconectó la corneta y me está viendo. Y tiene los santos riñones de decir que ahí no había nada. Los dejaron castigados una hora ahí parados a los dos”.

Finalmente se logró decomisar la corneta, gracias a la intervención de Lares, cuya labor reconocen como excelente. Pero fue una solución temporal: unas semanas después se compró otra corneta, y en ocasiones llegan carros.

Las mascotas son otro problema de ruido en la zona, debido a vecinos que dejan sus perros solos durante la mayor parte del día. En el último piso de uno de los edificios, una vecina dejaba a su poodle en la terraza luego de las ocho de la noche todos los días antes de dormir, el cual no dejaba de ladrar, un ruido exacerbado por el eco entre los edificios. Ambos hablaron con el condominio del edificio y finalmente se solucionó.

El gran motivo de queja de los vecinos, quizá la principal razón para abrir la cuenta, es el mercado municipal. Se instala todos los días de la semana excepto lunes y viernes (y la dirigente del consejo comunal de la zona, Janet Lozano, quien tiene su propio historial, quiere instalarlo esos días también).

Cerca de las cinco de la mañana empieza el montaje, con gruesos tubos siendo descargados y sonando a un particular nivel en el silencio de la madrugada. El mercado se instala en el único sobreancho de la avenida Sucre, frente a las residencias Centro Parque Boyacá, creando además un congestionamiento vehicular, causado no sólo por los vehículos que descargan las mercancías sino por conductores que se paran “un momentico” a comprar algo, muchas veces en doble fila. Está además la algarabía de los comerciantes y compradores. Están los desechos de lechuga, tomate y otras verduras. Y están los olores de los que escogen hacer sus necesidades en los contenedores de basura de la zona, porque no hay baños públicos.

“Cuando se creó @NoAlRuido, teníamos el mercado martes, miércoles, jueves en esta zona. Jueves, viernes, sábado y domingo, el muchachito con la corneta. Llegó un momento en que nos sentábamos a llorar, porque no podíamos. Teníamos que irnos a dormir a un hotel o casa de mi hermano”, se queja Amanda.

Lograron una reunión con la directora de Desarrollo Económico de la alcaldía de Sucre, Carmen Caraballo, la encargada de la División de Mercados Itinerantes, Ana Corrales, y el concejal Pedro Méndez para plantear estas inquietudes. ¿La respuesta? “Nos dijeron que no podían mover ese mercado, porque tenía años ahí”, cuenta Amanda. “Les pedimos que lo movieran. Y lo movieron –-sesenta metros desde la Cuarta Transversal hasta la Quinta. ‘Es que la comunidad lo pidió’, me dicen. ‘¿Qué comunidad?’, le digo yo. «Al Centro Parque Boyacá nunca lo consultaron. A @NoAlRuidoSucre nunca lo invitaron’. ¿Dónde fue la reunión (para pedirlo)? En el (edificio) Yutaje, en la torre D. Un grupito. Si a ellos le pusieron su mercado, ¿por qué no abren su mercado y lo ponen allá?”

Una vez que empezaron a aparecer las denuncias en la cuenta, ambos se dieron cuenta que la falta de regulación es nacional. Fueron contactados por vecinos del conjunto residencial Costa Azul, en Porlamar, estado Nueva Esparta, pues la discoteca de un centro comercial cercano les impedía dormir durante cinco días a la semana. Amanda les pasó todos los artículos que aplica la ley, y trataron de contactar al alcalde del municipio Mariño, Alfredo Díaz, para que interviniera, pero nunca les contestó. Lograron que la discoteca redujera sus ruidos.

Los casos locales, por supuesto, son los que dominan las denuncias en la cuenta, y se han beneficiado con la buena relación con el comisionado Lares. Hay el caso de un vecino que decidió usar un esmeril a las 12 de la noche todos los días durante una semana, y de acuerdo con testimonios de la señora que vivía debajo de él y le reclamó, era “sumamente agresivo”, retando a la gente que lo denunciara ante la policía. Amanda llamó al comisario Lares para plantearle el caso, quien le envió dos oficiales (“dos mujeres, para ver qué va a hacer”) para apoyarla, y los tres fueron al edificio del infractor. Le llegaron al apartamento denunciado, aunque en el momento supieron que no era el del esmeril, sino otro vecino que había tenido problemas en el edificio. Sin embargo, ya sabían que habían contactos en la policía, y se le hizo la advertencia formal, y los trabajos a deshora cesaron.

La cuenta no sólo tiene denuncias, sino que también muestra información sobre regulaciones del ruido en otros países, en particular del grupo Abogado del Ruido de España. Para comparar, Amanda destaca que en Irán está prohibido que los vehículos tengan alarma; el teléfono recibe un SMS si alguien trata de abrir el carro. Compárense con Caracas, donde hay carros cuya alarma puede sonar durante más de una hora.

“Todo el mundo se quejaba (antes de empezar la cuenta) pero nadie tenía la iniciativa de hacer un sitio o una página o alguna cuenta para denunciar. Yo no sé si es por desconocimiento o si por cuestión de costumbre, pero no veo que la gente no le da el valor real al efecto del ruido continuado en el organismo y la calidad de vida. Al venezolano en general no le gusta hablar de problemas, le gusta es el bochinche”, se queja Enrique. Para comparar, @AbogadodelRuido tiene más de 13.000 seguidores; para el momento de esta nota, @NoAlRuidoSucre tiene 543.

Sin embargo, no han cesado en su trabajo, y han tenido varios logros. Recientemente lograron desplazar un perrocalentero y un chichero que estaban de manera ilegal, y acaban de llevar una carta directamente al alcalde Carlos Ocariz para expresar la situación del mercado. Hasta ahora han tenido cinco reuniones para tratar el problema, y aunque no han logrado una solución, al menos saben que les están prestando atención.

“Siento que no hay la voluntad para resolver la situación, pero igual seguiremos. Si tanto les gusta el mercado, pónganlo en la esquina de su casa para que vean. Y lo otro, que no sólo se acuerden de la gente en época de elecciones, sino el resto de los días. El mercado, que es el principal problema, puede ser un beneficio para llevar las verduras y frutas, pero, ¿a qué precio? Creo que hay una falsa visión de que, como somos clase media, tenemos menos necesidades que las clases populares. Nos han dejado huérfanos de autoridad. No sé cuál es el empeño en todo el país esa mentalidad de, en vez de apostar por el progreso, por la evolución, es quedarnos en la marginalización, esa mentalidad de tener algo ‘populacho’, sin querer avanzar. Hace veinte años, cuando ese mercado se instaló, la ciudad era otra. No puedes secundar actitudes viciadas porque ‘siempre se ha hecho así’. Ese esquema tiene que romperse”, concluye Enrique.

Allí tienen Polisucre #polisucreofia el vídeo donde se muestra y el escándalo denunciado por loa vecinos del Yutaje y Parque el día de ayer. Polisucre al llamar decían: ya lea enviamos la unidad. El cual nunca llegaba al lugar del escándalo. Coordenadas: 4ta transversal de la avenida sucre, casa amarilla de la entrada del barrio agua de maíz justo al lado del edificio Parque. #leonciomartinez #caracas #dadodigital

Una publicación compartida de Vecinos Organizados 2K (@vo_2k) el 12 de Sep de 2016 a la(s) 3:40 PDT


Comentarios

Una respuesta a «La dura pelea contra la contaminación sonora en el municipio Sucre»

  1. Hola, Mi nombre es Hilda Osio, el problema que nos aqueja a los habitantes de una pequeña comunidad ubicada en Tinaquillo Edo Cojedes, específicamente en el Callejón Plaza, y es la instalación de una fabrica de Hielo (Super Hielo JF&M)Rif. J407750658, representante legal Jesús Fernando Valera Vera Ci. 15.630.487, con sede administrativa en Caracas y recién planta instalada en Tinaquillo, cuyas actividades económicas generan ruidos molestos (contaminación sónica) en un perímetro bastante amplio afectado a los habitantes, donde se encuentran adultos mayores y niños. Se acudió a los distintos organismos responsables en esta materia y como lo es Jefe de ambiente municipal, ingeniería municipal, Servicio autónomo de administración tributaria y bomberos, todos estos autorizaron los permisos correspondientes, pasando por encima de los derechos a un ambiente sano , seguro y ecologicamente equilibrado como lo contempla nuestra constitución en el art 127… y demas leyes en materia ambiental. Agradecería Ayuda, eso es un delito ambiental , tlf 0414-7445577

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