Recomendaciones económicas para tiempos de alta inflación

 

El economista Leonardo Vera estima que en Venezuela nos estamos acercando a una coyuntura de hiperinflación. Foto: archivo.

Para el ciudadano común, uno de los problemas que permanece latente, es el de la distorsión de precios en los productos de primera necesidad, los cuales vienen presentando un comportamiento en alza sostenida, semana a semana, sin que se vislumbre un techo. En este sentido, no hay duda de que otro de los temas que más preocupa hoy al venezolano es la posibilidad de llegar a un estado de hiperinflación.

Comunicas decidió consultar a un experto en materia económica. Así, conversamos con el economista, asesor y docente universitario Leonardo Vera, en relación con el problema de la inflación galopante que vivimos en Venezuela en la actualidad.

—¿Profesor Vera, qué es la hiperinflación?

—Una inflación de niveles tal elevados, que comienzan a erosionar el patrimonio de las familia muy rápidamente, con precios que cambian —incluso— diariamente. En algunos casos más dramáticos, los precios pueden cambiar en horas. Sin embargo, todavía en Venezuela no hemos llegado a esa situación.

Además, agrega el profesor Leonardo, que: “se trata de un ritmo al cual cambian tan rápido los precios, que suelen ser muy impactantes desde el punto de vista psicológico para la población, por la erosión que generan en el patrimonio.”

El economista complementa su explicación, añadiendo que: “sin embargo, acá en Venezuela creemos que estamos entrando al proceso. Por cierto, estos procesos, por lo general, no son muy largos; se comportan como un gran maremoto o tsunami, donde viene una gran ola y pasa por encima de todo, dejando un deslave muy grande, desde el punto de vista económico.”

—Hay referencias de otros países de la región latinoamericana que, en el pasado reciente, pasaron por procesos de hiperinflación.

—En efecto, en el año 1990 hubo cuatro países vecinos con hiperinflación, mientras los venezolanos vivíamos otra realidad en esa época. Los hermanos latinoamericanos con hiperinflación fueron Argentina, Brasil, Perú y Nicaragua; es decir, inflaciones al mes por encima del 50%. Actualmente, según datos de la Asamblea Nacional, Venezuela se sitúa en un 45%; que, por cierto, es la única entidad gubernamental que publica datos de este tipo. El Banco Central dejó de publicar datos desde diciembre del año 2015.

—¿De dónde salen esos datos, las estadísticas del índice inflacionario?

—Antes el Banco Central visitaba 300 mil establecimientos comerciales para extraer la muestra de precios; en cambio, la Asamblea Nacional utiliza una muestra más pequeña, menos representativa del mercado.

Leonardo Vera comenta que: “al no publicarse información sobre los precios, las personas no tienen referencia sobre la rapidez con la cual cambian esos precios. Esta situación hace que el ciudadano busque información adicional, como la que se consigue sobre el tipo de cambio del dólar paralelo, la de DolarToday, la cual por cierto, es una información muy mala, por tratarse de un mercado que no sabemos cómo se forma, no es transparente, es prácticamente un monopolio de información; pero es lo único que la gente tiene a la mano, para saber a qué ritmo pueden estar cambiando los precios. De allí que el problema del tipo de cambio paralelo ha debido resolverse hace mucho tiempo.

—¿Cómo se debió resolver el problema del tipo de cambio paralelo de divisas?

—Legalizando las transacciones al sector privado.

—Ahora bien, profesor Vera, ¿cómo afecta la inflación al bolsillo del ciudadano?

—En tiempos de alta inflación, como los precios cambian tan rápido, cuando las personas cobran su salario, quincenal o mensualmente, al terminar el mes, si la inflación ha sido de un 50%, quiere decir que con lo que te pagaron —en solo un mes— compras muchos menos.

—Y, cuál es la orientación ideal en estos casos?

—Precisamente, la gente desarrolla conductas para tratar de protegerse, pues el fenómeno de la alta inflación va generando cierto aprendizaje. Las conductas más frecuentes son: tratar de comprar, de salir del dinero; cambiar el dinero por activos o por bienes durables; comprar dólares, lo que genera presión sobre el mercado paralelo de divisas. Pero no todo el mundo tiene la capacidad de comprar dólares, ni de protegerse adquiriendo activos o viernes durables. Es por esto que la hiperinflación es tan demoledora, sobre todo en sectores de bajos ingresos; lo que genera más desigualdad al final del día. El promedio de un proceso de hiperinflación es de 15 meses, aproximadamente, pero con una gran variabilidad. No sabemos cuánto puede durar en Venezuela el problema de la alta inflación, o la hiperinflación de darse. Si en nuestro país no se toman medidas correctivas seguiremos siendo un país con inflación alta.

Leonardo vera agrega que: “en tiempos de alta inflación la economía tiende a dolarizarse, debido a la necesidad que tienen las personas de protegerse. Entonces comienzas a ver transacciones en dólares, o se le cobra a las personas el equivalente en dólares, por un servicio. En esta carrera por protegernos todos, paradójicamente, perdemos todos.”

—Entonces qué recomienda a la población en general, sobre todo a los que no tienen altos ingresos, para hacerle frente a este problema de la alta inflación que padecemos?

—Por ejemplo, quienes tengan activos acumulados o guardados, los llamados activos improductivos, que los venda; utilizar el crédito, en Venezuela es muy barato; copar las tarjetas de crédito, incluso, pedir que les aumenten la línea de crédito de las tarjetas; no tener miedo a endeudarse, porque la  inflación derrite esa deuda en semanas; insisto, el crédito bancario es muy barato en Venezuela; si provees un servicio trata de cobrar de contado, no dar plazos largos para cobrar. Otra alternativa son las redes solidarias, saber con qué cuentas tu y con que cuenta tu vecino en intercambiar —ojo, no hablamos de trueque— para apoyarnos y ayudarnos; tratar de comprar al mayoreo, tratando de obtener descuentos por volumen. Como consumidores tenemos que ser muy hábiles y buscar ofertas; encontrar productos rezagados a precio viejo, aunque requiere una inversión de tiempo, pero vale la pena, sobre todo en tiempos de hiperinflación. Incluso, tratar de tener la salud al día, pero hay que salir del dinero lo más pronto posible, pues mantener ahorros en tiempos de hiperinflación no tienen ningún sentido; recuerda que lo que hay es erosión en el poder de compra del dinero. Una vez que la situación se estabilice, el ahorro volverá a tener sentido, cuando tengamos una economía más normal, más sana.


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