
Fundada en las entonces afueras de la ciudad en 1930, la urbanización Los Dos Caminos, una de las comunidades más pujantes del este, resume, en gran medida, la historia de progreso de Caracas, una capital de suburbios desbordados que empezó a crecer de manera vertiginosa los primeros lustros del siglo pasado y que aún continúa desparramándose, pero conducida por el desgobierno, consideran familias de la zona.
Elena Ferreira reside en la avenida Sucre de Los Dos Caminos desde hace 35 años y cree en su comunidad como ejemplo de organización y compromiso. Cuenta que han tenido que responder a las dificultades con más organización: redoblando las colectas para iluminar un tramo de la avenida, haciendo contribuciones mensuales para el pago de barrenderos y la recolección de basura.
Ferreira asegura que el servicio municipal ha ido en detrimento y ahora pesa, en cierta medida, sobre los residentes. «Hemos entendido que debemos ser corresponsables con el mantenimiento, no del municipio, sino de nuestros propios espacios. Y eso exige mayor activismo y compromiso», dice.
Quienes residen en esa comunidad, en la parroquia Leoncio Martínez, aseguran que el progreso empresarial, que tuvo su mayor auge en los 90, se detuvo alrededor de hace cinco años, cuando se culminaron complejos corporativos de gran importancia, que trajeron aires de modernidad, urbanidad y aportaron algunos espacios para el encuentro.
Lorena Dugarte, de la asociación de vecinos San Diego, un grupo incipiente que aspira formular propuestas para recuperar la seguridad en el lugar, señala que Los Dos Caminos pasó de ser una hacienda de mangos, café y maíz, para convertirse en un modelo de ciudad que se estancó con la crisis económica, la criminalidad y el cierre de 50% de los comercios, según advierten residentes.
Vecinos ponen su atención sobre Plaza Miranda, un espacio inaugurado hace nueve años, que conjuga la modernidad de las torres residenciales y se mimetiza con un parque de Skate, ahora en ruinas. Sugey Monasterio advierte que las rampas para los patineteros fungen de dormitorios para indigentes y exige iluminación para la zona. «Se producen muchos robos y se requiere más seguridad. Pedimos soluciones al nuevo alcalde».
Por Julio Materano
Para El Universal
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