Violación de Campo Santo provoca indignación mundial

 

Violación absolutamente condenable del Campo Santo. Foto redes sociales.

Esta foro le ha dado la vuelta al mundo entero, para vergüenza nacional, destapando una matriz de opinión pública de abominación, indignación y el repudio nacional e internacional; por tratarse del entierro de un líder paramilitar, junto a civiles armados ilegalmente, encapuchados y disparando al aire, en un lugar sagrado, donde las armas no tienen cabida.

El traslado del líder paramilitar mantuvo en vilo a varias comunidades, ya que el cortejo fúnebre hacía disparos al aire, durante el traslado. En la Avenida Raúl Leoni de El Cafetal hubo paralización del tránsito, caos y mucho temor, debido a que el cortejo fúnebre mantuvo una actitud agresiva durante el trayecto.

El Cementerio del Este, es una empresa de servicios funerarios, un recinto privado para el descanso final, para el adiós definitivo, para conectarse con la paz que brinda un lugar donde la Madre Naturaleza invita a la reflexión sobre nuestra condición efímera; un llamado a la resignación, en medio de una serenidad y un silencio propios de un ambiente natural; para planificar y ejecutar ceremonias fúnebres, enmarcadas en una atmósfera de paz y religiosidad que, en todo caso, brindan consuelo a quienes lo necesiten, cuando toca despedir a un ser querido. Aquí es impensable la violencia.

Pero el gobierno convirtió a un recinto de paz en un arma política, en una figura de represión brutal, en un despliegue absurdo de fuerza, de poderío desmedido, de arbitrariedad absoluta y de impunidad.

El entierro de algunos de los cuerpos se hizo de forma ilegal, al margen de lo que estipulan —incluso— las normas sanitarias, la libertad de cultos, y el debido proceso.

El Campo Santo, sagrado para todo aquel que necesite enterrar o cremar a sus difuntos, fue el protagonista, la noticia del día, la vergüenza ajena de un tipo de violencia que traspasó fronteras, cortando el oxígeno de la civilidad y propinando un golpe directo al hígado de la nación.

Paradójicamente, quienes son hoy responsables de la aberración vivida en los procesos funerarios sucedidos, por culpa de la llamada Masacre de El Junquito, en un futuro no muy lejano terminarán en este mimo recinto que hoy han pisoteado y violentado con sus manos manchadas sangre.

La historia los recordará como una aberración, como los artífices de una de las etapas más oscuras, bajas, cobardes y canallas de la Venezuela contemporánea. Han perpetrado un abanico de múltiples violaciones de los derechos humanos, inéditas en la historia patría.

El Primer Mandatario violó varias leyes, tratados internacionales y protocolos con la Masacre de El Junquito; su actuación como Jefe de Estado estuvo al margen de la Ley, y son crímenes de lesa humanidad, que según el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, no prescriben.

 

https://twitter.com/CivilisDDHH/status/954754793590968320

 


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