





El Programa de Atención a la Tercera Edad (PATE), es una iniciativa social de ayuda para personas mayores y de escasos recursos, de la mano de un voluntariado de la comunidad de Cumbres de Curumo y otras urbanizaciones. Esta noble causa social está a punto de cumplir 10 años ininterrumpidos de labor solidaria, el próximo mes de marzo.
El programa funciona en el salón de usos múltiples de la Parroquia La Ascensión del Señor, de Cumbres de Curumo, con el presbítero Ricardo Guillén Dávila al frente, donde los beneficiarios son atendidos en dos grupos que se alternan, un jueves por semana, cada quince días.
Comunicas conversó con Morelba de Benshimol, coordinadora del programa, quien gentilmente nos contó un poco sobre la historia de este esfuerzo vecinal, esta labor humanitaria de ayuda y soporte para los adultos mayores más necesitados.
—¿Qué ofrece el programa a los viejitos?
—Tenemos un voluntariado, que trabajamos organizados por comisiones: Control, Salud, Alimentación, Entretenimiento y Apoyo Espiritual. En cada una de estas comisiones se hace un trabajo, tanto grupal, como individualizado con los miembros. Por ejemplo, en Control se les llena una planilla, con sus datos personales, lugar de procedencia, teléfonos de contacto; allí se filtra si el candidato cumple los requisitos para recibir los beneficios del programa. También les damos de comer, los ponemos a hacer manualidades, les ofrecemos charlas, se les da consejería espiritual. Como contamos con médicos en el voluntariado, también se les hace un chequeo médico cada 15 días, que incluye un examen general, control de la presión arterial, talla, peso. De requerirlo, se les facilita un tratamiento médico para 15 días, gracias a donaciones de laboratorios. También les dábamos una bolsa con varios productos alimenticios; pero hoy solo podemos ofrecerles un solo producto, debido a la crisis que todos conocemos.
—¿Y cómo llegan hasta aquí los beneficiados?
—Antes contábamos con un transporte, que los buscaba y llevaba de vuelta a sus comunidades. Pero el vehículo se dañó, y como no se consiguen repuestos, ya no contamos con ese soporte. Actualmente ellos se vienen en transporte público, desde comunidades como Las Minas de Baruta, El Valle, Puente Hierro, Coche y otras parroquias.
—¿Qué se necesita para entrar al programa, a cuántos adultos están en capacidad de atender?
—El candidato debe tener 60 años cumplidos, ser de escasos recursos; es decir, que necesite —sobre todo— ayuda y soporte en salud y alimentación; aunque la parte recreativa y de orientación espiritual también es muy importante para ellos. Actualmente estamos en capacidad de atender a 40 personas, una vez a la semana. El grupo de beneficiados es de 80 adultos mayores, divididos en dos grupos de 40 que vienen cada quince días, el jueves, y pasan medio día con nosotros. Antes venían —incluso— grupos musicales, para brindarles un momento de esparcimiento melódico, pero no se ha podido volver a costear.
Otro ingrediente de esta noble labor es “El Ropero”, una improvisada tienda que vende prendas de vestir usadas en muy buen estado, a precios absolutamente solidarios; de la cual se benefician también los visitantes de la tercera edad.
Es importante señalar, que este voluntariado es posible gracias a donaciones que se reciben, no solo en dinero, sino también en víveres, ropa y medicinas. Desafortunadamente, las colaboraciones han disminuido, producto de la crisis generalizada que atravesamos en la actualidad.
Resulta digno de admiración que, en tiempos de aguda crisis económica, social, política y moral, un grupo de apoyo comunitario como el Programa de Atención a la Tercera Edad (PATE), de la Parroquia La Ascensión del Señor, de Cumbres de Curumo, se haya mantenido por espacio de casi 10 años ininterrumpidos, brindando una ayuda a los adultos mayores más necesitados. Un claro ejemplo de que cuando hay voluntad, ni siquiera el cielo es el límite.
Estimado lector, te animamos a colaborar con este programa social. Solo debes llamar al despacho parroquial, por el teléfono (0212) 978.10.93, para canalizar tus donaciones; las cuales ayudarán a que el Programa de Atención a la Tercera Edad (PATE) se mantenga en el tiempo.
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